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El buen turismo es posible 21 agosto 2007

Posted by rakelsalim in Responsabilidad Social, Viajes.
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 El verano es la época por excelencia de las vacaciones y los viajes y, concretamente, es en el mes de agosto cuando las propuestas turísticas se multiplican. Pero, tal y como explican, desde Intermón Oxfam (IO), viajar es una experiencia mucho más amplia y profunda de lo que pueda parecer, en la que tanto la ciudadanía, como los gobiernos y las empresas tienen una importante responsabilidad a la hora de contribuir a un modelo turístico más sostenible.

Agosto es el mes de la huída, del olvido, del ocio puro, del descanso, del gozo. Dicho de otro modo, para nosotros, los habitantes del hemisferio occidental europeo, es el mes de la paz. La paz en un universo caótico y cada vez más loco. Muchos eligen agosto para viajar. Y ya se sabe que hay varias maneras de hacerlo. La de los turistas, que no viajan, sino que se desplazan a otro lugar durante un par de semanas sin cambiar nada de su manera de ver el mundo. Y la de los viajeros: ellos sí viajan para olvidarse, para recuperar los sueños de la infancia, para tocar algo de exotismo; para ser diferentes porque sufren consciente o inconscientemente las limitaciones de sus propias señas de identidad. 

Según se pertenezca al género de los turistas o al de los viajeros, el destino elegido será obviamente distinto. El turista se desplaza cerca, el viajero lejos. Los turistas leen revistas, libros ligeros para deshacerse de lo habitual, historias policiales, revistas de guapos y famosos; ocultan la propia pequeñez de su vida con los secretos de alcoba de las estrellas, de estos rostros que ocupan las pantallas de televisión y las escenas de películas. Los viajeros se llevan libros, a veces buenos libros para conocer mejor al Otro y gozar de la sutileza del mundo en el que se escapan. 
 viajero

El informe que quiero compartir con vosotros es el informe‘Turismo sin Desarrollo’, recientemente presentado por Intermón, que pone como ejemplo de malas prácticas la situación que se vive en la República Dominicana. El turismo es el sector que más ingresos aporta a la economía del país, constituyendo el 7% del PIB en 2003. Su clima, junto con la calidad y belleza de sus playas, ha permitido el desarrollo de una creciente industria turística que cuenta con más de 60.000 habitaciones, lo que le otorga la mayor capacidad hotelera del Caribe, según datos de la investigación.

La cara y la cruz del turismo

La ONG denuncia que estas ganancias no han revertido en la lucha contra la pobreza. El Informe sobre Desarrollo Humano 2005 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, da testimonio en este sentido de que el país retrocedió 8 lugares en la clasificación del Índice de Desarrollo Humano pasando de la posición 87 a la 94.

Intermón alerta así de que, a pesar de que la industria turística puede promover el desarrollo de muchos países empobrecidos a través de la creación de empleo, la generación de divisas y el crecimiento económico, también tiene una cara oscura, como son las fugas de riqueza. “En ocasiones estas fugas suponen cifras por encima del 80% del valor económico generado e impactos económicos, sociales, o medioambientales negativos, que cuestionan la sostenibilidad de esa industria en muchos países empobrecidos”, explica el informe.

Ante esta situación, la organización internacional propone una serie de medidas que permitan alcanzar un modelo sostenible de desarrollo turístico a largo plazo en el que todos los agentes implicados salgan beneficiados. Para Intermón los países enriquecidos deben establecer políticas de planificación que aborden el turismo como herramienta de lucha contra la pobreza, y establecer sistemas que permitan un equilibrio entre la protección de recursos naturales y ecosistemas, maximizando la participación de las comunidades en el desarrollo turístico con una política de incentivos para atraer inversiones extranjeras que no perjudiquen el desarrollo sostenible del país.

Empresas comprometidas

Intermón afirma también que los estados del Norte deben fomentar entre sus empresas la adhesión a los principales instrumentos internacionales en pos de un turismo sostenible, como el Código Ético mundial para el turismo o el Código de conducta contra el turismo sexual infantil. Estos códigos, a pesar de carecer de valor vinculante, sí indican el camino que los Estados y operadores privados de este sector han de seguir de cara a hacer de la industria turística una industria más sostenible.

Las empresas turísticas, por su parte, además de adherirse y respetar estas normas, deben, según la ONG, comprometerse con la realización de una política madura en Responsabilidad Social Corporativa (RSC), y asumir y garantizar el cumplimiento de estándares internacionales en materia laboral, medioambiental y de derechos humanos.
Compromiso de todas y todos

La ciudadanía no queda tampoco libre de responsabilidades: “Igualmente importante es que los países emisores de turistas eduquen a sus ciudadanos de forma que adquieran hábitos de comportamiento respetuosos, que no dañen el entorno ni produzcan explotación”, leemos en el informe.

A través de la publicación del informe, IO pretende difundir entre los turistas algunos consejos basados en la solidaridad y la responsabilidad; entre otros, abrirse a las culturas y tradiciones distintas a las suyas, respetando la diversidad; respetar los derechos humanos y denunciar cualquier forma de explotación que los vulnere, especialmente el turismo sexual infantil; ayudar a conservar el entorno natural, no comprando, por ejemplo, productos elaborados a partir de plantas o animales en peligro; respetar los recursos naturales y el patrimonio artístico; comprar artesanía y productos locales para apoyar la economía local; o evitar los comportamientos que puedan ofender a la población local.

La investigación ‘Turismo sin Desarrollo’ demuestra que el turismo es, después del tráfico de armas, el mayor negocio a escala internacional, por encima de la industria automovilística o petrolera, siendo responsable del 11% del PIB mundial. El informe relata también que la turística es, además, una industria que experimenta índices de crecimiento superiores en los países empobrecidos; así, constituye la primera fuente de ingresos en divisas en los 50 países menos desarrollados, a pesar de que la participación de estos en este sector sea aún muy pequeña, con apenas un 0,4% del total en el año 1996.

Intermón también explica en su informe que en la actualidad, en 11 de los 12 países en los que se localiza el 80% de la población más empobrecida del mundo, es decir, personas que subsisten con menos de un dólar al día, la actividad turística se ha convertido en su principal fuente de riqueza. En paralelo, las previsiones de la Organización Mundial del Turismo (OMT) apuntan a un número de viajeros superior a los mil millones en 2010, cifra que se incrementará hasta los 1600 millones en 2020.

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Comentarios»

1. ido - 21 agosto 2007

Creo que en este caso en el que son los gobiernos los que deben hacer que se dé al dinero el uso necesario es mejor que la diferenciación se haga entre turista respetuoso y turista irrespetuoso e irresponsable. Porque irse hasta Cancún simplemente para tomar el sol en sus playas no significa insultar su cultura, incluso si no te interesa conocer su situación política. El problema está en los que se creen con derecho de hacer lo que les venga en gana por tener dinero.

2. Rubén - 22 agosto 2007

Yo creo que el problema es que la mayoría de la gente que va a “Cancún” por ejemplo típico, va a grandes cadenas hoteleras y pasa de puntillas por el sitio, todo queda en un circuito cerrado. Todo el gasto se lo lleva la empresa con altas tarifas (teniendo en cuenta el nivel de vida local) y pagando una miseria a los empleados, en cambio, si el establecimiento es local con beneficios que revierten en la comarca y con salarios justos, eso ya es otra cosa.
Es un poco lo que se reivindica en el informe de IO, que cuando vayamos a países más desfavorecidos, intentemos realizar el gasto que pueda ayudarles a desarrollarse, en lugar de que sólo vean unas migajas de todo el negocio que se aprovecha de su región.
Por ejemplo, se pretende crear establecimientos regentados por gentes del lugar (que están excluidos de las guías de tour-operadores claro), que nos atienden encantados de mostrarnos su país o región y que seguramente nos saldrá más barato que ir a un gran hotel, además, lo mejor es que nos sumergiremos en la cultura local y viviremos la realidad del lugar.
El único problema que veo es la típica región en conflicto que puede ser muy complicado tomar ciertos riesgos.
Yo creo que deberíamos tomar todos conciencia un poco para próximos destinos, además hay guías con este tipo de establecimientos publicadas por Intermón Oxfam que nos pueden ayudar.


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